Unos subtítulos que sobraban
RTVE emitió hace unos días una nueva entrega de Denominación de origen, la serie documental sobre la selección española de fútbol. Entre sus protagonistas aparecía Chari Peña, madre del centrocampista Fabián Ruiz y vecina de Los Palacios y Villafranca (Sevilla). Hablaba en español, con el acento del sur de Andalucía. Y, sin embargo, la cadena pública decidió subtitular sus palabras, como si necesitaran traducción.
La imagen de esos subtítulos bajo una mujer española hablando en español corrió por las redes en cuestión de horas. La crítica fue inmediata y transversal: periodistas, humoristas y ciudadanos coincidieron en señalar el gesto como una forma de menosprecio hacia una variedad lingüística que comparten millones de hablantes. La polémica se agrandó al constatarse que también se subtituló a Fori Domínguez por su acento canario, según El Debate.
El dardo de Fabián y la voz de Manu Sánchez
El propio Fabián Ruiz respondió con sorna. En una entrevista para DAZN, el jugador del Paris Saint-Germain avisó: «si alguien en la entrevista no me entiende, podéis poner subtítulos por mi acento andaluz». El mensaje, recogido por El Debate, no necesitaba más explicación.
Quien lo expresó con más contundencia fue el cómico Manu Sánchez, que dedicó un monólogo al asunto en clave de defensa del habla andaluza, según elDiario.es: «las madres y las lenguas no se tocan».
Las disculpas del presidente de RTVE
Ante la magnitud de las críticas, el presidente de RTVE, José Pablo López, salió a dar la cara. En una declaración pública pidió «disculpas expresas y sin reservas» a todos los andaluces —«entre los que me incluyo», recordó— y de manera especial a Chari Peña, según Teleceuta. López calificó la decisión de «un gran error» y reivindicó el habla andaluza como «una riqueza cultural» que nunca debe tratarse como una barrera idiomática. La corporación anunció además una revisión de sus protocolos para evitar que vuelva a repetirse.
Un viejo debate que vuelve
El episodio ha reabierto una discusión recurrente sobre la jerarquía implícita que algunos medios establecen entre acentos del español. Subtitular a una hablante andaluza —mientras otros intervinientes del mismo documental no recibían ese trato— fue leído por muchos como un gesto de condescendencia. Chari Peña no había pedido ser traducida: hablaba español, y el problema, si lo había, no estaba en ella.



