Un tesoro de papel en el corazón del Raval
Hay tiendas que son, en sí mismas, una forma de viajar en el tiempo. Una de ellas se esconde en el número 44 de la calle Joaquim Costa, en pleno Raval, el barrio más heterogéneo y bullicioso de Barcelona. Se llama La Premsa d'Aquell Dia —La Prensa de Aquel Día— y en sus estanterías conviven más de 300.000 ejemplares de periódicos y revistas que abarcan desde 1900 hasta hoy.
El local no es grande. En cuanto se cruza el umbral, el olor a papel antiguo lo envuelve todo. Las publicaciones se ordenan por fechas y cabeceras: La Vanguardia, ABC, El País, el Diari de Barcelona o revistas como Destino se suceden en carpetas cuidadosamente etiquetadas. Un archivo analógico, sin digitalizar, difícil de encontrar en ningún otro punto de España.
Una idea traída de Bruselas
La historia de la tienda nació lejos de Barcelona. La familia Costantini descubrió que en ciudades como Bruselas y París existían negocios dedicados por entero a la venta de prensa histórica original. La idea prendió y, según Tot Barcelona, abrieron el local en 1994. Para nutrir el fondo recorrieron pueblos, peinaron mercadillos y compraron colecciones a particulares.
Hoy son las hermanas Angélica y Àgata Costantini quienes mantienen vivo el negocio. La mayoría de los clientes, explican, busca lo mismo: regalar a una persona querida el diario del día en que nació. Una fecha impresa, una portada amarillenta, el mundo tal y como era aquel día concreto.
El encanto de regalar una portada
El regalo es tan sencillo como poderoso. El periódico del día del nacimiento de alguien puede mostrar unas elecciones, un temporal histórico, el estreno de una película mítica o un resultado deportivo que ya nadie recuerda. Esa portada condensa el tiempo de un modo que ningún archivo de fotos del móvil puede replicar. Llegan peticiones de toda España y de Europa: el día de la llegada del hombre a la Luna, una boda de oro, el nacimiento de un hijo.
El Raval como escenario… y una sombra sobre el futuro
Que un negocio así haya sobrevivido más de treinta años tiene mucho que ver con el barrio. A pocas manzanas del MACBA y del Liceu, el Raval sigue siendo uno de los pocos rincones de Barcelona donde lo raro, lo artesanal y lo irreemplazable resisten. Time Out Barcelona lo ha destacado como uno de los locales más singulares de la zona, un «espacio de memoria» sin equivalente.
Sobre su futuro, sin embargo, pesa una sombra: en la fachada ha aparecido un cartel de traspaso. Las hermanas buscan relevo para que alguien siga custodiando ese inmenso archivo de papel. Mientras tanto, la tienda abre cada día y sigue entregando trozos de historia a quien los necesita.



