Un rescate contra todo pronóstico
Cuando casi nadie esperaba ya encontrar supervivientes, llegó un destello de esperanza. Un equipo internacional de búsqueda y rescate logró extraer con vida a un niño de tres años de entre los escombros de una vivienda derrumbada en Caracas, seis días después del terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio, según ABC News. La operación, delicada y de varias horas, terminó con el pequeño vivo y trasladado a un hospital.
Más allá del «tiempo de oro»
Lo extraordinario del caso es el reloj. Tras un seísmo, las probabilidades de encontrar gente con vida caen drásticamente pasadas las primeras 72 horas —el llamado «tiempo de oro»—, sobre todo por la falta de agua. Que un niño tan pequeño haya resistido casi una semana convierte este rescate en uno de esos milagros que, de vez en cuando, premian la perseverancia de los equipos.
Una operación de medio mundo
El hallazgo se enmarca en un enorme operativo internacional coordinado por la ONU: más de dos mil rescatistas llegados de decenas de países, con un centenar de perros adiestrados, trabajan a destajo entre las ruinas. España participa con equipos de búsqueda y rescate y con efectivos de la UME, que ya han contribuido a sacar a varias personas con vida.
La tragedia de fondo
El rescate no borra la magnitud del desastre. El terremoto ha dejado un balance que se cuenta ya por miles de víctimas mortales y muchos miles de heridos, y entre los fallecidos hay también ciudadanos españoles, con varios compatriotas aún sin localizar. Por eso, cada vida que sale con bien de entre los escombros —como la de este niño— se vive como un pequeño triunfo colectivo en medio del dolor.



