Mejor de lo esperado
Nike ha dado una de cal y otra de arena. La compañía presentó unos resultados trimestrales por encima de lo previsto: ingresos de unos 10.970 millones de dólares (frente a los ~10.860 esperados) y un beneficio por acción ajustado de 20 centavos, muy por encima de los 13 que pronosticaban los analistas, según CNBC. Unas cifras que, sobre el papel, suenan a buena noticia.
El truco está en los aranceles
Pero conviene mirar la letra pequeña. Buena parte de la mejora vino de un factor extraordinario: tras una decisión judicial en Estados Unidos que tumbó muchos de los aranceles impuestos por la administración Trump, Nike espera un reembolso de cerca de 986 millones de dólares. Ese dinero disparó el margen bruto del trimestre. Dicho de otro modo: sin ese viento de cola puntual, los resultados habrían lucido bastante más modestos.
China, la espina clavada
El punto flaco sigue siendo China, uno de sus grandes mercados, donde las ventas volvieron a caer (en torno a un 10%). Es cierto que el retroceso fue menor de lo que la propia empresa temía, pero confirma que a Nike le cuesta recuperar terreno en un país donde la competencia local aprieta y el consumo se ha enfriado.
Un plan en marcha
Los números llegan en plena reestructuración de la marca, que bajo su actual dirección intenta recuperar el brillo perdido frente a rivales como Adidas, que le ha comido cuota. La compañía confía en que grandes citas como el Mundial de fútbol de 2026 —en el que viste a varias selecciones— ayuden a reactivar las ventas. Por ahora, el mensaje es de cautela optimista: lo peor podría haber pasado, pero el giro aún no está completado.



