La tragedia

El techo de un centro de estudios privado —una de esas academias de refuerzo escolar muy comunes en Pakistán— se derrumbó este martes en la ciudad oriental de Lahore, en el populoso barrio de Kahna, mientras una treintena de menores asistía a clase. El balance, todavía provisional, es de al menos 14 niños muertos y más de una decena de heridos, según Al Jazeera. La mayoría de las víctimas eran escolares de corta edad.

Qué se sabe

Según la policía, cedió la estructura de un segundo piso sin terminar, que se vino abajo sobre las aulas, atrapando a los niños bajo los escombros, como recoge Dawn. Los equipos de rescate trabajaron durante horas para sacar a los atrapados y trasladar a los heridos a los hospitales, algunos en estado grave. Por respeto a las víctimas y a sus familias, no se difunden más datos personales.

Una causa que se repite

Las primeras investigaciones apuntan a la mala calidad de la construcción: materiales deficientes y obras realizadas sin garantías de seguridad. Las autoridades han detenido al propietario del centro y a otra persona vinculada a las obras, y han prometido depurar responsabilidades.

El contexto

No es un caso aislado. Los derrumbes de edificios son recurrentes en Pakistán, donde las normas de construcción a menudo no se cumplen y se levantan estructuras con materiales baratos para abaratar costes. Las lluvias monzónicas de esta época del año agravan el riesgo. Cada tragedia como la de Lahore reabre el mismo debate: el de unas inspecciones y una seguridad que llegan, demasiadas veces, tarde.