Una capital bajo el agua
Acra, la capital de Ghana, volvió a amanecer anegada. Una lluvia torrencial que arrancó la tarde del domingo 28 de junio y se prolongó el lunes descargó una cantidad de agua excepcional —en torno a 140 litros por metro cuadrado en pocas horas, muy por encima de lo habitual— y desbordó la ciudad, según africa.com. El balance, todavía provisional, es de al menos una docena de muertos y centenares de desplazados, como recoge Africanews.
Carreteras cortadas y barrios inundados
El agua paralizó la ciudad en plena hora punta: grandes vías quedaron sumergidas y el tráfico colapsó. Numerosos barrios sufrieron inundaciones severas, con viviendas y negocios anegados. Las autoridades pidieron a la población quedarse en casa o buscar zonas elevadas, ante el aviso de que se aproximaban más tormentas.
Un problema que se repite
Lo más desalentador es que no es nuevo. Acra se inunda de forma recurrente —ha vivido grandes riadas en distintos años de la última década— y las causas son siempre las mismas: un sistema de drenaje insuficiente, canales atascados por la basura y una urbanización descontrolada que ha ocupado humedales y zonas inundables. Pese a los planes y a las inversiones —incluidos fondos del Banco Mundial—, el problema persiste.
El telón de fondo
El caso de Acra ilustra un reto mayor en África occidental, donde una estación de lluvias cada vez más intensa golpea a ciudades con infraestructuras frágiles y un crecimiento urbano desordenado. Las autoridades ghanesas han prometido, una vez más, rehabilitar el drenaje, reforzar los avisos tempranos y restaurar los humedales. La pregunta, tras años de promesas parecidas, es si esta vez se traducirá en hechos antes de la próxima gran tormenta.



