Un riesgo que crece con el calor
Con la llegada del verano, los ahogamientos se disparan en España, y los menores figuran entre las víctimas más frecuentes, muchas veces en piscinas. El dato que mejor resume el problema lo recoge la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS): casi nueve de cada diez muertes por ahogamiento se producen en lugares sin socorrista, según Que.es. En 2025, además, 47 menores perdieron la vida en el agua en el país, según los balances de la federación.
Por qué las piscinas
El peligro no está solo en el mar. Las piscinas particulares y comunitarias —donde la vigilancia no es constante— concentran buena parte de los ahogamientos infantiles. El motivo es tan simple como cruel: un ahogamiento no hace ruido. No hay gritos ni manoteo aparatoso; un niño puede hundirse en silencio y en segundos, justo en ese instante en que el adulto «solo» miró el móvil.
La regla del 10/20
Los socorristas insisten en una idea básica: la vigilancia activa no se delega en un flotador. Una pauta útil es la llamada regla del 10/20: echar un vistazo al menor cada 10 segundos y estar en condiciones de llegar hasta él en 20. Eso exige un adulto atento, sin distracciones, con la mirada puesta en el agua y no en la pantalla, como recuerdan los expertos consultados por la RFESS.
Otras claves que salvan vidas
- Vallar las piscinas privadas para impedir el acceso de los niños sin supervisión.
- Enseñar a nadar cuanto antes: no es un lujo, es una herramienta de supervivencia.
- No fiarse de manguitos y flotadores: son ayudas al aprendizaje, no salvavidas.
- Chalecos homologados en barcas y aguas abiertas.
- Y, sobre todo, bañarse en zonas con socorrista siempre que sea posible.
El verano está para disfrutarlo. Pero, en el agua, la atención de un adulto sigue siendo la mejor —y más barata— medida de seguridad.



