Un ejercicio, no una alarma

Conviene dejarlo claro desde el principio: lo que ocurrió este lunes en Bakio (Bizkaia) fue un simulacro, un ejercicio planificado de la Ertzaintza, y no un incidente real. La policía vasca ensayó su respuesta ante una «amenaza híbrida» en unas instalaciones de la energética Enagás, según Naiz.

Qué es una amenaza híbrida

El concepto, cada vez más presente en los planes de seguridad, designa un ataque que combina varios frentes a la vez: acciones físicas y acciones digitales. En el guion del simulacro confluían tres elementos: la aparición de drones no autorizados sobre las instalaciones, un vehículo sospechoso en las inmediaciones y una actividad anómala en los servidores de la empresa. La idea es entrenar para un escenario en el que la amenaza no llega por una sola puerta.

Tierra, mar y aire

La respuesta movilizó un dispositivo coordinado y a gran escala, con unidades de la Ertzaintza actuando por tierra, mar y aire: agentes y unidades de intervención sobre el terreno, embarcaciones para la cobertura marítima, medios aéreos de vigilancia y equipos especializados —desde unidades caninas hasta material de desactivación—. El objetivo de un ejercicio así es comprobar que todas esas piezas encajan y se comunican cuando la situación se complica.

Para qué sirve

Estos macrosimulacros se enmarcan en la preparación del nuevo Plan de Seguridad Integral del Gobierno Vasco y buscan reforzar la resiliencia de los servicios esenciales —energía, comunicaciones— frente a ataques cada vez más sofisticados, como subraya el Gobierno Vasco. Ensayar hoy, sobre un escenario ficticio, sirve para responder mejor mañana si la amenaza llega a ser real.