Fin de una alianza pionera
Waymo y Uber han puesto fin, de forma discreta, a su colaboración en Phoenix (Arizona). Durante casi tres años, los usuarios de la ciudad pudieron pedir un robotaxi de Waymo —un coche sin conductor— directamente desde la aplicación de Uber. Ahora, según TechCrunch, Waymo ha reintegrado esos vehículos en su propia app, que ya funcionaba en paralelo en la misma ciudad.
No es una ruptura total
Conviene matizar el alcance: lo que termina es el acuerdo en Phoenix, no la relación entre ambas empresas. En Austin y Atlanta, la alianza sigue en pie: allí los coches de Waymo se piden a través de la app de Uber, como recoge el blog de Waymo. Uber, además, trabaja con otros operadores de conducción autónoma, de modo que su apuesta por el robotaxi no depende de un solo socio.
De rivales a socios
La historia de las dos compañías ha dado varias vueltas. Hace años fueron competidoras en la carrera por el coche autónomo; después, Uber optó por aliarse con quien le llevaba ventaja en la tecnología, en lugar de desarrollarla por su cuenta. Para Uber, el acuerdo significaba ofrecer robotaxis sin asumir el coste de crearlos; para Waymo, llegar a millones de usuarios a través de una app ya conocida.
Qué significa el movimiento
Que en Phoenix —su mercado más maduro— Waymo prescinda del intermediario apunta a una idea: la compañía de Alphabet se siente lo bastante fuerte para gestionar directamente la relación con el cliente donde ya está consolidada. Waymo ha multiplicado sus viajes en el último año y aspira a seguir creciendo. La lectura de fondo es que, a medida que la tecnología autónoma madura, quien la domina tiene menos motivos para compartir al usuario final, aunque las alianzas sigan siendo útiles para entrar en ciudades nuevas.



