De los 10 euros a precios más razonables

Quien haya hecho la compra estos días lo habrá notado: el aceite de oliva virgen extra (AOVE) está bastante más barato que hace un año. En lo peor de la crisis de precios, en 2024, el litro embotellado llegó a rozar los 10 euros en cadenas como Mercadona o Carrefour. En 2026, los precios han bajado de forma clara y es habitual encontrar botellas por bastante menos, sobre todo en marcas blancas y formatos grandes.

El desplome viene del campo

La razón principal está en el precio en origen, el que se paga al productor. Tras dispararse durante la sequía —cuando el kilo llegó a superar holgadamente los 8 euros—, ha caído con fuerza: a mediados de 2026 el AOVE en origen ha llegado a situarse por debajo de los 4 euros por kilo, según El Debate. Ese desplome tarda unas semanas en llegar al lineal —por el embotellado, el transporte y los márgenes—, pero acaba notándose en la etiqueta.

Por qué ha pasado

La explicación es sencilla: ha vuelto a llover y ha vuelto a haber aceite. La campaña 2025-2026 ha traído una recuperación de la producción tras varios años de sequía que castigaron especialmente a Andalucía, el gran granero olivarero de España (y del mundo). Con más oferta, los precios se relajan. La otra cara de la moneda es que esa caída en origen estrecha los márgenes del agricultor, que pasa del agobio de la escasez al de la rentabilidad, como recoge Infobae.

Qué puede esperar el consumidor

De cara a los próximos meses, lo previsible es una cierta estabilidad: ni se esperan nuevos desplomes bruscos ni una vuelta a los precios desbocados de 2023 y 2024. Para quien llena la despensa, el consejo es el de siempre: comparar entre cadenas y formatos, ya que las diferencias entre marcas blancas y primeras marcas pueden ser apreciables. El «oro líquido» vuelve, poco a poco, a un precio más asumible.