Qué es el registro

La iniciativa se llama Human Consent Registry (registro de consentimiento humano) y la han presentado figuras del cine como la actriz Cate Blanchett y el director Steven Soderbergh, según Euronews. Es una herramienta gratuita, impulsada por la organización sin ánimo de lucro RSL Media, que permite a cualquier persona declarar de forma clara cómo puede (o no puede) usar la inteligencia artificial su identidad: el rostro, la voz, los gestos.

Cómo funciona

El sistema usa una lógica de semáforo, como detalla Gizmodo: rojo para prohibir cualquier uso de la propia imagen por parte de la IA; amarillo para permitirlo solo bajo ciertas condiciones o con compensación; y verde para autorizarlo. La idea es ofrecer una «capa de consentimiento» de la que hoy carece internet, y hacerlo accesible también a ciudadanos corrientes, no solo a quienes pueden permitirse abogados. De momento está disponible para residentes en Estados Unidos y la Unión Europea.

Por qué surge ahora

El registro responde a un temor cada vez más extendido: el de los deepfakes —vídeos falsos que sustituyen el rostro de una persona— y la clonación de voz, que con pocos segundos de audio imita a cualquiera. Para los actores es una amenaza directa (que su cara o su voz aparezcan en algo que nunca hicieron), pero el problema afecta a todos. Detrás late una pregunta de fondo: en la era de la IA generativa, ¿de quién es tu rostro? Sus impulsores defienden que controlar la propia identidad debería ser un derecho humano.

Una herramienta, no una ley

Conviene matizar su alcance: el registro no es vinculante. Depende de que las empresas de IA quieran respetarlo voluntariamente; ninguna norma las obliga todavía a consultarlo antes de usar una cara o una voz. Por eso muchos en el sector lo ven como un primer paso que debería ir acompañado de legislación, como la propuesta estadounidense NO FAKES Act que reclaman sindicatos de actores como SAG-AFTRA. Es, en suma, una pieza más —simbólica e incipiente— en el creciente esfuerzo por poner límites al uso de la identidad ajena por parte de la inteligencia artificial.