Una nueva sede en Madrid

El Banco Mundial ha inaugurado su primera oficina en Madrid, un gesto con el que la institución multilateral estrecha su relación con España, según El País. La nueva sede actuará como punto de contacto entre el organismo y el Gobierno español, las empresas, el mundo académico y la sociedad civil. Al acto asistieron el vicepresidente y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, y Makhtar Diop, director gerente de la Corporación Financiera Internacional (IFC), el brazo del Banco Mundial especializado en inversión privada.

España como 'puente'

La idea de fondo es convertir a España en una plataforma para movilizar inversión privada hacia los países en desarrollo, especialmente en América Latina y África, regiones donde las empresas españolas tienen una presencia consolidada. Cuerpo subrayó el papel de «puente» de España y sostuvo que la oficina abrirá oportunidades para las empresas y la sociedad civil, según recoge Press Digital. Desde la IFC, la lógica es estar más cerca de las empresas con las que se trabaja, en lugar de gestionarlo todo a distancia.

Por qué España

España es uno de los socios europeos más activos del Banco Mundial en la inversión hacia mercados emergentes. El país aporta experiencia en sectores como las infraestructuras, el agua, las energías renovables, el turismo o la sanidad, ámbitos en los que sus empresas pueden asociarse con la institución para llevar proyectos a países en desarrollo. La oficina prevé trabajar con instrumentos de reparto de riesgos, apoyo a pymes, financiación verde y garantías al comercio internacional.

Un vínculo de largo recorrido

La apertura se enmarca en una relación que viene de lejos: España es miembro del Banco Mundial desde 1958 y en los últimos años ha reforzado sus aportaciones a los fondos de la institución dedicados a los países más vulnerables. La nueva oficina, en suma, da forma física a esa relación y aspira a aumentar el volumen de inversión canalizada a través de actores españoles en los próximos años.