El hombre del «oído de oro»

Pocas personas han moldeado la música popular como Clive Davis, fallecido el 22 de junio a los 94 años. Durante seis décadas, este abogado convertido en ejecutivo se ganó fama de tener un «oído de oro» para detectar talento donde otros no veían nada. Como presidente de Columbia Records (1967-1973) fichó a figuras como Janis Joplin, Santana, Bruce Springsteen o Billy Joel; y en 1974 fundó Arista Records, desde donde catapultó a Whitney Houston, Dionne Warwick, Luther Vandross o, ya en el siglo XXI, Alicia Keys.

Una despedida en Manhattan

Este lunes, la Sinagoga Central de Manhattan acogió un funeral que, según Variety, fue tan emotivo como celebratorio. Bruce Springsteen —que debe a Davis buena parte de su despegue— recordó cómo el ejecutivo cambió la vida de innumerables artistas. Alicia Keys evocó su capacidad para ver no solo la música que un intérprete ya había hecho, sino la que aún llevaba dentro. Y Jennifer Hudson interpretó I Will Always Love You, el himno que inmortalizó Whitney Houston, en uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia.

Un legado que cruza generaciones

También participaron Dionne Warwick, Barry Manilow, Stevie Wonder o el saxofonista Kenny G, según Billboard. No es casualidad: el legado de Davis abarca medio siglo de éxitos y géneros muy distintos. Ganó cuatro premios Grammy y entró en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2000 como no intérprete. Más allá de los números, deja una idea de su oficio: la de un ejecutivo que apostaba a largo plazo por sus artistas, los acompañaba y los dejaba madurar. El homenaje de tantas estrellas fue, en el fondo, el agradecimiento de varias generaciones de músicos a quien les ayudó a llegar al público.