Qué ha anunciado Tidal

La plataforma de streaming Tidal —propiedad de Block, la compañía de Jack Dorsey— ha decidido plantar cara a la música hecha por máquinas. Según Music Business Worldwide, a partir de mediados de julio etiquetará las canciones generadas íntegramente con inteligencia artificial y, sobre todo, dejará de pagar royalties por sus reproducciones. También retirará el contenido que suplante a artistas reales o esté ligado a fraude.

Una postura más dura que la de sus rivales

Lo llamativo es hasta dónde llega Tidal. Otras plataformas ya marcan o relegan la música de IA, pero siguen pagándola; Tidal opta por no monetizarla en absoluto, como destaca TechCrunch. Spotify, por ejemplo, etiqueta este contenido y lo mantiene fuera de sus listas editoriales —y dice haber eliminado decenas de millones de pistas de spam—, pero no corta el grifo de los derechos. Deezer también la señala y desprioriza. Apple Music se limita, por ahora, a ofrecer etiquetas de transparencia opcionales.

El problema de fondo: una avalancha sintética

La medida responde a un fenómeno que crece sin freno. Herramientas como Suno o Udio permiten generar una canción en segundos, sin saber tocar un instrumento. El resultado es una inundación de temas automáticos en las plataformas: Deezer ha llegado a afirmar que cerca de la mitad de la música nueva que se sube a su servicio es generada por IA, y buena parte es spam diseñado solo para arañar reproducciones y dinero. Cada euro que va a esas pistas es un euro que no llega a los músicos de carne y hueso.

Un debate que no está cerrado

La decisión de Tidal reabre una pregunta espinosa: ¿debe pagarse por la música hecha con IA? Quienes usan estas herramientas defienden que también hay creatividad detrás; muchos artistas, en cambio, celebran una línea clara que proteja sus ingresos. Por ahora, la industria se mueve entre dos modelos: el de tolerar y etiquetar (Spotify, Deezer) y el de no remunerar (Tidal). El reparto del pastel del streaming —y quién tiene derecho a un trozo— está, más que nunca, en discusión.