Colas para entrar al océano

El Acuario de Gijón vivió este lunes una jornada especial: la de «paga lo que quieras», en la que la entrada no tiene un precio fijo y cada visitante aporta lo que considera a la salida. La fórmula funcionó: se formaron largas colas de familias, niños y turistas dispuestos a recorrer sus tanques en la playa de Poniente, según El Comercio.

Un cumpleaños redondo

La cita no era casual: el acuario gijonés celebra sus 20 años. Inaugurado en 2006, se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos y educativos de la ciudad. Sus instalaciones recrean distintos ecosistemas acuáticos —de los ríos asturianos a los grandes océanos— y reúnen cientos de especies entre peces, tiburones, rayas y otras criaturas marinas, según la información del propio acuario.

Pagar para cuidar el mar

Más allá de la rebaja, la jornada tenía un fin solidario: lo recaudado se destina a proyectos de conservación marina. Es la doble gracia de este tipo de iniciativas: abren la puerta a quien quizá no entraría pagando la tarifa normal y, al mismo tiempo, convierten la visita en una pequeña aportación a la protección de los océanos. A la vista de las colas, el público de Gijón respondió con ganas a la propuesta.