Qué son las «banderas negras»
Cada verano, la organización ecologista Ecologistas en Acción publica su informe «Banderas negras», un distintivo negativo —lo contrario de las banderas azules— que señala los puntos más problemáticos del litoral español. En la edición de 2026, la entidad reparte una cuarentena de banderas por toda la costa, normalmente dos por provincia marítima: una por contaminación y otra por mala gestión ambiental, según su informe. Conviene recordar que se trata de una valoración de la propia organización, no de un dato oficial.
Bañugues, por los vertidos
En Asturias, una de las banderas ha recaído en la playa de Bañugues (concejo de Gozón), por contaminación. Según Ecologistas en Acción, el problema está en los vertidos de aguas residuales y en la presión urbana y turística sobre una zona cuyo saneamiento no habría crecido al mismo ritmo. Es un patrón que la organización detecta en varios puntos de la costa española.
Las Marismas de Maqua, por su deterioro
La segunda bandera asturiana señala las Marismas de Maqua, en la ría de Avilés, por mala gestión. La entidad las describe como una de las marismas más alteradas de la cornisa cantábrica, fruto de décadas de vertidos y desecaciones. Frente a ello, plantea su restauración ecológica como prioridad, una reivindicación que, recuerda, comparten colectivos locales y ambientales desde hace años.
El foco: restaurar
El informe de este año insiste, precisamente, en la restauración de marismas, dunas y playas degradadas como gran asignatura pendiente del litoral. Llega, además, en un momento clave: España debe presentar a la Unión Europea su plan de restauración de la naturaleza, en aplicación de la normativa comunitaria. Las «banderas negras» pretenden, en definitiva, poner el foco en lo que, a juicio de los ecologistas, no funciona en la gestión de la costa.



