Un rincón que casi nadie encuentra

Barcelona esconde lugares que escapan a las guías y a las multitudes. Uno de los más entrañables es la plaza de Sant Gaietà, en el barrio de Sarrià, conocida con cariño como «el raconet» (el rinconcito). Es diminuta —de las más pequeñas de la ciudad— y está escondida tras el mercado de Sarrià, a la que se llega por una callejuela, según Barcelona.cat. Quien no la busca, no la encuentra.

Casitas, buganvillas y silencio

Lo que hace especial a este rincón es su escala humana: un pequeño espacio rodeado de casitas bajas, con muros que en verano se cubren de buganvillas de colores intensos, cuidadas por los propios vecinos, como recoge Meet Barcelona. El resultado es un remanso de silencio y vida de barrio en pleno corazón de una ciudad ruidosa: un pequeño oasis urbano que parece de otro tiempo.

Sarrià, el pueblo dentro de la ciudad

Para entender este rincón hay que entender Sarrià, que durante siglos fue un pueblo independiente, con su mercado, sus calles y sus tradiciones, hasta que a comienzos del siglo XX quedó integrado en Barcelona. Esa alma de villa no se ha perdido: el barrio conserva calles tranquilas, casas bajas y un aire pausado que contrasta con el bullicio del resto de la ciudad.

Un plan tranquilo

La plaza de Sant Gaietà no ofrece grandes monumentos ni atracciones para el turista con prisa; ofrece justo lo contrario: calma, autenticidad y la sensación de haberse colado en un secreto. Es el plan perfecto para quien quiera descubrir otra Barcelona, la de los rincones escondidos, paseando sin rumbo por las callejuelas de Sarrià hasta toparse, casi por casualidad, con este pedazo de pueblo.