Un país entero de fiesta
Paraguay no recordaba una noche así. La Albirroja eliminó a Alemania en la tanda de penaltis (4-3, tras el 1-1) y se clasificó para la siguiente ronda del Mundial 2026, firmando una de las mayores gestas de su historia futbolística. La euforia se trasladó de inmediato a las calles, con celebraciones y bocinazos desde Asunción hasta el último pueblo del país.
«¡Feriado, carajo!»
La fiesta no se quedó en lo simbólico. El presidente paraguayo, Santiago Peña, decretó el martes 30 de junio como día festivo nacional «en conmemoración de la histórica victoria» de la selección, según Infobae. Pero lo que de verdad incendió las redes fue su mensaje en X, breve y eufórico: «¡Paraguay nunca se rinde! ¡Feriado, carajo!», que en cuestión de minutos superó los dos millones de visualizaciones, como recoge RPP.
La dimensión de la hazaña
Que un país futbolísticamente modesto deje fuera a una potencia mundial como Alemania explica la magnitud del festejo. Paraguay no partía como favorito en las quinielas, pero plantó cara, resistió y se llevó la tanda de penaltis. Ahora le espera el ganador del Francia-Suecia en la siguiente eliminatoria.
El fútbol como fiesta colectiva
Más allá del resultado, lo de Paraguay es un recordatorio del poder del fútbol para parar un país entero. Un decreto presidencial convirtiendo una victoria deportiva en jornada festiva es, en el fondo, el reconocimiento de algo que el aficionado ya sabía: hay noches en que un partido vale por mucho más que tres puntos o un pase de ronda. En Paraguay, la del martes fue una de esas noches.



