Una subida histórica
Japón va a encarecer sus visados a partir del 1 de julio, en lo que supone su primera subida en casi 50 años (desde 1978), según CNBC. El visado turístico de entrada única pasará de 3.000 a 15.000 yenes (en torno a 90 euros), es decir, cinco veces más; el de múltiples entradas, de 6.000 a 30.000 yenes. Las subidas son aún mayores para trámites de residencia.
Por qué ahora
Tokio justifica la medida en casi cinco décadas de inflación y en que las tasas ya no cubrían el coste real de gestionar los visados. Pero el trasfondo es el boom turístico: Japón recibió en 2025 un récord de más de 42 millones de visitantes internacionales, atraídos en parte por un yen débil que abarata el viaje. Esa avalancha ha tensionado el transporte, el alojamiento y los lugares más visitados de ciudades como Tokio, Kioto u Osaka, y ha reavivado el debate sobre la masificación (overtourism), como recoge Euronews. La recaudación extra se destinará a infraestructura turística y a la conservación del patrimonio.
¿Afecta a los viajeros españoles?
Aquí la buena noticia para el turista español: prácticamente no le afecta. Los ciudadanos de la Unión Europea, España incluida, están exentos de visado para estancias turísticas de hasta 90 días en Japón, gracias al acuerdo de exención entre ambas partes. Es decir, quien viaje de vacaciones a Japón no paga esa tasa que ahora sube. La subida golpea sobre todo a viajeros de países que sí necesitan visado y a quienes buscan estancias largas, estudios o permisos de trabajo.
Un giro de tendencia
Más allá de las cifras, la medida marca un cambio de tono. Japón, que durante años ha promovido con fuerza el turismo, empieza a gestionar su éxito: cobrar algo más y reinvertirlo para que la experiencia —y la convivencia con los residentes— no se resienta. Una vía que ya han explorado otros destinos europeos saturados, y que Japón adopta ahora a su manera.



