Vuelven los ataques a los barcos
La calma en el estrecho de Ormuz ha durado poco. Tras la pausa en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del paso al tráfico marítimo, se han registrado nuevos ataques contra buques en la zona: un dron atribuido a la Guardia Revolucionaria iraní impactó contra un carguero, según CNN. El incidente llevó incluso a Naciones Unidas a pausar las labores de evacuación de marineros en la zona, como informó NPR.
Golpe y respuesta
A los ataques contra barcos les siguieron bombardeos estadounidenses sobre objetivos iraníes, en lo que Washington describió como respuesta a una violación del acuerdo. Irán, por su parte, ha advertido de que los buques que naveguen fuera de las rutas designadas no contarán con garantía de paso seguro. El resultado es un clima de acusaciones cruzadas: cada bando responsabiliza al otro de quebrar el alto el fuego de 60 días pactado a mediados de junio.
La cita de Doha, en el aire
Estos incidentes llegan justo cuando ambos países preparan una reunión en Doha (Catar) para tratar de afianzar la tregua. La nueva escalada siembra dudas sobre si ese encuentro se celebrará con normalidad y en qué condiciones. Conviene subrayar que la tregua no se ha roto formalmente, pero está sometida a una tensión extrema, y el control de Ormuz se confirma como el principal punto de fricción.
Por qué importa Ormuz
El estrecho de Ormuz es estratégico: por él circula en torno a una quinta parte del petróleo que se mueve por mar en el mundo. Cuando se bloquea o se vuelve inseguro, el temor a una crisis de suministro dispara los precios; cuando se normaliza, los mercados respiran. De ahí que cada ataque a un barco en esa franja de mar tenga consecuencias que van mucho más allá de la región: se notan en el precio del crudo y, a la larga, en la inflación de medio planeta. La situación, muy cambiante, obliga a seguirla con cautela.


