Un pueblo con historia templaria

Culla, en el Alto Maestrazgo de Castellón, es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Encaramado en un cerro, con su trazado medieval de calles empedradas y las ruinas de su castillo dominando el horizonte, figura entre los Pueblos más Bonitos de España. Su historia está ligada a la Orden del Temple: los templarios lo adquirieron a comienzos del siglo XIV, y esa huella se respira aún en su urbanismo y en sus piedras, según recoge Turisme Comunitat Valenciana.

L'Encesa: cuando se apaga la luz

La gran cita es L'Encesa de Culla. La noche del sábado 11 de julio, el pueblo apaga por completo el alumbrado público para iluminar su casco histórico únicamente con más de 8.000 velas, según Valencia Bonita. Las llamas se reparten por balcones, fachadas, plazas y rincones, y el resultado es una atmósfera íntima y casi irreal, en la que la arquitectura medieval recupera el aspecto que tuvo durante siglos, antes de la luz eléctrica. La velada, que se prolonga hasta la madrugada, se acompaña de música en directo repartida por distintos puntos del pueblo.

Qué más ver

Más allá de esa noche, Culla merece una visita pausada. Conserva el castillo y la iglesia de El Salvador, ofrece miradores sobre el paisaje del Maestrazgo y presume de joyas naturales, como la famosa Carrasca de Culla, una encina centenaria de tamaño monumental. El entorno, de montaña media, invita a combinar el paseo por el casco antiguo con rutas por los alrededores.

Cómo llegar

Culla se encuentra a unos 70 kilómetros de Castellón capital, tierra adentro, en dirección al Maestrazgo. Para una noche tan concurrida como la de L'Encesa conviene planificar el viaje con antelación —y el alojamiento, si se quiere pernoctar—, así como consultar los horarios y la información actualizada en los canales de turismo de la Comunitat Valenciana y del propio municipio. Es uno de esos planes de verano en los que el viaje y el destino valen tanto como la fotografía.