Una asturiana en la zona cero
Entre los equipos llegados de medio mundo a Venezuela tras los terremotos del 24 de junio hay una integrante de cuatro patas: Kenia, una perra de búsqueda y rescate del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA). Desde el pasado fin de semana, Kenia rastrea con su guía, Rubén Rocandio, los edificios derrumbados de La Guaira, la zona asignada al equipo asturiano, según COPE Asturias. No viaja sola: la acompaña otra perra, Sindi, con su propio guía, Miguel de Prado, como detalló El Fielato.
Un olfato que salva vidas
El trabajo de Kenia no tiene nada de magia: es biología y entrenamiento. El olfato de un perro es capaz de detectar el rastro de una persona viva bajo toneladas de hormigón, allí donde ninguna cámara ni ningún humano llega. Animales como ella pasan años adiestrándose para distinguir el olor de una víctima atrapada y marcarlo —avisar— para que los rescatadores sepan exactamente dónde excavar. Durante las búsquedas se trabaja en silencio absoluto: cada segundo y cada señal cuentan en una carrera contra el reloj.
No está sola
El despliegue español en Venezuela es amplio. Además del equipo asturiano, la Unidad Militar de Emergencias (UME) envió a decenas de efectivos y varias unidades caninas para apoyar en la búsqueda de supervivientes y, cuando ya no es posible, en la recuperación de las víctimas. Son perros entrenados para lo más duro, capaces de trabajar entre estructuras inestables y escenarios extremos.
Héroes que también ladran
En medio de una tragedia que ha dejado un balance aún provisional de miles de afectados, historias como la de Kenia ponen una nota de esperanza. La solidaridad internacional tiene muchas caras: la de los bomberos y rescatadores que apenas duermen, la de los sanitarios, la de los vecinos que escarban con sus manos… y también la de unos perros que, guiados por un olfato que nunca llegaremos a entender del todo, se adentran en las ruinas para buscar lo más valioso: una vida con la que nadie contaba ya.



