Qué provoca los atragantamientos
Los perros exploran el mundo con la boca, y ahí está el riesgo. Los culpables más habituales son los huesos cocidos —que se astillan con facilidad, a diferencia de los crudos—, los juguetes pequeños o que se deshacen, los palos, las pelotas que caben enteras en la boca y los trozos grandes de comida sin trocear. Como recuerda 20minutos, muchos sustos se evitan simplemente eligiendo bien lo que llega a su hocico.
Cómo prevenirlo
La mejor defensa es la prevención. Elige juguetes acordes al tamaño del perro —que no quepan enteros en su boca—, retíralos en cuanto se agrieten y no dejes a su alcance objetos pequeños, cuerdas o bolsas. Nunca des huesos cocidos, corta la comida en porciones razonables (sobre todo si tu perro come con ansia) y supervisa cuando roe algo nuevo.
Cómo reconocer la asfixia
Conviene saber leer las señales. Un perro que se atraganta suele toser, hacer arcadas sin vomitar, babear en exceso, llevarse las patas a la boca, estirar el cuello buscando aire o mostrar pánico. En los casos graves, las encías se vuelven azuladas —signo de falta de oxígeno— y el animal puede llegar a colapsar. Cualquiera de estos síntomas exige actuar de inmediato.
Qué hacer (y qué no)
Lo primero, mantener la calma: tu nerviosismo se contagia. Si el objeto está a la vista y accesible, retíralo con cuidado; pero no metas la mano a ciegas, porque puedes empujarlo más adentro o llevarte un mordisco por reflejo. Si el perro tose con fuerza, déjalo: la tos es el mecanismo natural para expulsar lo que obstruye. Solo si deja de toser y sigue asfixiándose conviene aplicar maniobras de desobstrucción —similares a una Heimlich adaptada al tamaño del animal—, que es muy recomendable aprender previamente con tu veterinario.
Al veterinario, siempre que haya duda
Este artículo es una guía de prevención, no un sustituto del consejo profesional. Ante una asfixia que no se resuelve en segundos, hay que llamar al veterinario de urgencias sin perder tiempo. Y aunque consigas sacar el objeto, conviene una revisión: pueden quedar lesiones en la garganta o fragmentos en las vías respiratorias. En estas situaciones, el mejor aliado de tu perro es siempre un veterinario.



