Cuatro décimas más

El Gobierno ha elevado su previsión de crecimiento del PIB para 2026 hasta el 2,6%, frente al 2,2% que manejaba antes —cuatro décimas más—, según The Objective. La revisión, presentada por el Ministerio de Economía dentro del nuevo cuadro macroeconómico, responde a que la economía española se está comportando mejor de lo esperado en la primera mitad del año. El Ejecutivo confía, además, en mantener un crecimiento por encima del 2% en los próximos ejercicios.

Más optimista que los organismos independientes

La cifra del Gobierno es la más alta entre las grandes previsiones. El Banco de España sitúa el crecimiento de 2026 en el 2,3%, tres décimas por debajo, como recogió Demócrata, mientras que la AIReF (la autoridad fiscal independiente) la calcula en torno al 2,2%-2,4%. Esa distancia es habitual: los organismos independientes suelen ser más prudentes que el Ejecutivo, sobre todo en un contexto internacional cargado de incertidumbre.

Qué tira de la economía

Detrás del optimismo hay varios motores. El consumo de los hogares se mantiene firme, apoyado en la creación de empleo y en una mejora del poder adquisitivo, y el turismo sigue siendo una pieza clave del crecimiento español. El sector servicios, en general, aguanta el tipo pese a las tensiones de costes. Con todo, conviene leer estas cifras con cautela: son previsiones, y dependen de que no haya sobresaltos —geopolíticos, energéticos o financieros— que tuerzan el guion.

Para qué sirve este dato

Más allá del titular, el cuadro macroeconómico no es un mero ejercicio de optimismo: es la base sobre la que se construyen los Presupuestos del Estado y muchas decisiones de política económica. Una previsión de crecimiento más alta implica más recaudación esperada y más margen, pero también obliga a que la realidad acompañe. Por ahora, la foto que dibuja el Gobierno es la de una economía española que crece con solidez y por encima de la media europea; habrá que ver si los próximos meses lo confirman.