Un fin de semana de tensión, y luego una pausa

Estados Unidos e Irán han acordado frenar las hostilidades después de un fin de semana de nuevos golpes cruzados, según CNBC y PBS. En los días previos, el mando estadounidense afirmó haber atacado objetivos militares iraníes cerca del estrecho de Ormuz —en represalia por un ataque con dron contra un petrolero— e Irán dijo haber respondido golpeando bases en Kuwait y Baréin. Pese a la escalada, ambas partes han evitado una guerra abierta y han vuelto a la mesa.

Ormuz, la llave del petróleo

El foco está en el estrecho de Ormuz, el angosto paso por el que circula en torno a una quinta parte del petróleo que se mueve por mar en el mundo. Su cierre o su apertura mueven los mercados energéticos de medio planeta. Como parte del acuerdo, el tráfico de buques comerciales se reanuda, despejando —al menos por ahora— el temor a una interrupción prolongada del suministro. La medida se enmarca en el alto el fuego de 60 días pactado a mediados de junio para tratar de poner fin al conflicto mediante negociaciones.

Los mercados respiran, con cautela

El precio del crudo, que se había disparado con cada episodio de tensión, se moderó al conocerse la pausa y la reapertura del estrecho. Pero los analistas advierten de que la calma es precaria: las amenazas siguen en el aire, las acusaciones mutuas de incumplir lo pactado se repiten y cualquier nuevo incidente en la zona podría volver a tensar la cuerda y el mercado.

Una tregua que hay que sostener

La gran incógnita es si esta pausa aguantará. El conflicto entre Washington y Teherán encadena meses de escaladas y altos el fuego que no terminan de consolidarse, y este nuevo intento —más ambicioso— deberá superar la desconfianza acumulada. Por ahora, la reapertura de Ormuz y el freno a los ataques ofrecen un respiro; convertirlo en una paz duradera es harina de otro costal. Conviene seguir la situación con prudencia, porque cambia de un día para otro.