Una matización necesaria

Conviene empezar afinando el dato. Más que «duplicarse», la renta por habitante de Cantabria ha crecido más de un 60% desde comienzos de siglo, una mejora muy notable que ha permitido a la región acercarse a la media española. La idea de fondo, en todo caso, se mantiene: Cantabria ha vivido un cuarto de siglo de convergencia con el conjunto del país.

Cerca de la media nacional

El indicador clave es el PIB per cápita, que mide la riqueza por habitante. El de Cantabria se sitúa ya a menos de un 10% por debajo de la media española, y las previsiones del BBVA apuntan a que la región seguirá creciendo algo más rápido que el conjunto en los próximos años, según el Gobierno de Cantabria. La brecha, sin desaparecer, se estrecha.

El motor: turismo y servicios

¿Qué hay detrás de esa mejora? Sobre todo, el sector servicios, que aporta la mayor parte de la economía cántabra, y muy en particular el turismo, que ha batido récords: en 2024 generó alrededor de 2.160 millones de euros y decenas de miles de empleos, con un fuerte tirón del turismo internacional, según el propio Gobierno regional. La industria, aunque con menos peso que antaño, mantiene su papel.

Un cambio de fondo

La historia de Cantabria es, en realidad, la de muchas regiones del norte: de haber sido una zona que perdía posiciones en las décadas de los ochenta y noventa a convertirse, gracias en parte a las políticas de cohesión europeas y a la modernización de su economía, en un territorio que gana terreno. Queda camino para alcanzar del todo a las comunidades más ricas, pero la dirección es clara: la Cantabria de hoy está, en términos de renta, mucho más cerca de la media que la de hace 25 años.