Uno de los etarras más sanguinarios
Ha muerto, a los 80 años, Jesús María Zabarte, conocido como «el carnicero de Mondragón», uno de los miembros más sanguinarios de la banda terrorista ETA. Su fallecimiento, este 30 de junio, recuerda uno de los capítulos más negros del terrorismo en España, según Euronews.
Diecisiete asesinatos
Zabarte fue condenado a más de 600 años de prisión por una veintena de atentados y diecisiete asesinatos cometidos en las décadas de los setenta y ochenta, como recuerda Deia. Entre sus víctimas hubo miembros de las fuerzas de seguridad y civiles. Una de las más estremecedoras fue la de un niño, una de las primeras víctimas menores de edad del terrorismo de ETA, un crimen que da la medida de la crueldad que se le atribuye.
La cárcel y la polémica excarcelación
Detenido en los años ochenta, Zabarte pasó cerca de tres décadas en prisión. En 2013 quedó en libertad tras la anulación de la llamada «doctrina Parot» —la fórmula que permitía prolongar el cumplimiento efectivo de las penas—, una excarcelación que, como la de otros etarras, causó dolor e indignación entre las víctimas y sus familias.
Sin arrepentimiento
Lo que marcó su perfil hasta el final fue la ausencia total de arrepentimiento. Nunca pidió perdón ni se desdijo de sus crímenes; al contrario, siguió justificándolos públicamente años después de salir de la cárcel. Su muerte vuelve a poner en el centro la memoria de las víctimas de ETA —más de 850 asesinatos a lo largo de su historia— y el deber de no olvidar el sufrimiento causado por aquella violencia.



