Un rostro de mil películas
Puede que su nombre no le diga mucho al gran público, pero su cara sí. Michael Byrne, actor británico nacido en Londres en 1943, fue uno de esos secundarios de lujo que se cuelan en decenas de películas importantes y se quedan en la memoria. Ha fallecido a los 82 años, según informó Forbes; la causa de la muerte no se ha hecho pública.
Villanos memorables
Su especialidad fueron los personajes de autoridad y los villanos. El más recordado, quizá, el coronel nazi Ernst Vogel en Indiana Jones y la última cruzada (1989), de Steven Spielberg, junto a Harrison Ford y Sean Connery. Años después se metió en la piel de Gellert Grindelwald —el mago oscuro preso en Azkaban— en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1 (2010), un papel que lo acercó a varias generaciones de espectadores. También apareció en Braveheart (1995).
Seis décadas de oficio
Formado en el teatro británico —pasó por escenarios de prestigio desde los años sesenta—, Byrne construyó una carrera larguísima, con más de 160 créditos en cine y televisión, según recoge Wikipedia. Su filmografía incluye títulos como Tomorrow Never Dies, Gangs of New York o The Sum of All Fears, y en la pequeña pantalla llegó a aparecer durante decenas de episodios en series británicas.
Un secundario imprescindible
La muerte de Michael Byrne deja huérfano a ese cine de reparto que, sin protagonizar carteles, sostiene las grandes producciones. Actores como él, capaces de dar verdad y peso a un personaje con apenas unas escenas, son los que muchas veces hacen que una película funcione. Se va un secundario imprescindible.



