Meta ha dado marcha atrás. La compañía de Mark Zuckerberg ha retirado Muse Image, una nueva función de generación de imágenes con inteligencia artificial en Instagram, apenas unos días después de estrenarla y tras una fuerte oleada de críticas, según TechCrunch.
Qué hacía la herramienta
El planteamiento era sencillo y ahí estaba el problema. Muse Image permitía a cualquier usuario generar imágenes con IA mencionando una cuenta pública de Instagram, de modo que la herramienta usaba las fotos de ese perfil como referencia. En la práctica, se podían crear composiciones a partir de la imagen de otra persona sin su permiso.
El diseño elegido por Meta encendió las alarmas: todas las cuentas públicas de mayores de edad quedaban incluidas por defecto, sin aviso. Para quedar fuera, había que entrar en los ajustes y desactivar la opción manualmente, y tampoco se notificaba a nadie cuando sus fotos se usaban como base de una imagen generada, según detalla The Hollywood Reporter.
Hollywood y la privacidad, en pie de guerra
La reacción del mundo del espectáculo fue inmediata. Agencias de representación y el sindicato de actores SAG-AFTRA pidieron a sus miembros que se excluyeran de la función y reclamaron que este tipo de usos de la imagen de una persona exijan un consentimiento explícito, no una casilla que hay que ir a desmarcar, como recoge Deadline.
El debate se resume en dos modelos opuestos: el "opt-out" (te incluyo por defecto y tú te sales si quieres) frente al "opt-in" (no cuento contigo hasta que aceptes). Para las asociaciones de derechos y los expertos en privacidad, los derechos de imagen nunca deberían funcionar por defecto. A ello se sumaron advertencias de especialistas en ciberseguridad, que alertaron del riesgo de que la herramienta facilitara suplantaciones de identidad, estafas y otros abusos.
Meta admite el error
Ante la presión, Meta terminó desactivando la función y reconoció que "no dio en el blanco". El episodio, breve pero muy sonoro, vuelve a poner el foco sobre la tensión de fondo en la industria tecnológica: la carrera por lanzar funciones de IA generativa choca una y otra vez con los derechos de imagen y la privacidad de las personas. El caso de Muse Image deja una lección difícil de ignorar: en lo que toca a la cara y la identidad de la gente, el consentimiento no puede ser una idea de última hora.



