Movimiento Sumar afronta este sábado en Madrid una de sus citas más delicadas: la asamblea en la que debe renovar su dirección después de un ciclo marcado por las crisis internas, las dimisiones y unos resultados electorales flojos. La formación busca proyectar una imagen de unidad, pero llega al encuentro con las heridas a la vista.
Una sola candidatura
A diferencia de otros congresos, la asamblea se celebra sin competencia electoral: concurre una única lista, bautizada "Sumar para gobernar", encabezada por Verónica Martínez Barbero (portavoz del grupo plurinacional en el Congreso) y Rosa Martínez (secretaria de Estado de Derechos Sociales), que aspiran a ser ratificadas como co-coordinadoras, según Público. La candidatura, con medio centenar de nombres en lista cremallera, incluye al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, como única presencia con rango ministerial, según Galicia Press.
La ausencia de alternativas ha alimentado las críticas por el hermetismo del proceso: en la lista no figuran los afines a la anterior coordinadora, lo que para sus detractores resta pluralidad al relevo.
Sin Yolanda Díaz al frente
El dato más simbólico es que, por primera vez desde la fundación del proyecto, Yolanda Díaz no formará parte de la nueva dirección. La vicepresidenta segunda del Gobierno, alma y rostro de Sumar, dará un paso atrás en la estructura orgánica y ha adelantado que dejará la política tras las elecciones de 2027. Es el fin de una etapa para una marca que nació en 2023 con la ambición de liderar el espacio a la izquierda del PSOE.
Dimisiones y tensiones internas
La asamblea llega precedida de una etapa convulsa. La anterior coordinadora general, Lara Hernández, dimitió a comienzos de julio después de que se archivara una investigación interna sobre un presunto trato inadecuado a trabajadores; Hernández denunció ser víctima de una "campaña de desprestigio". Antes se había producido la salida de otras figuras de la ejecutiva, en un goteo que ha erosionado la imagen de cohesión de la organización, como recoge Moncloa.
El reto de fondo
Con varios ministerios en el Gobierno de coalición y un peso parlamentario que sigue siendo relevante, Sumar mantiene poder institucional, pero afronta un problema político de fondo: definir un proyecto cohesionado y un liderazgo claro de cara a 2027, con la relación con Podemos rota y la competencia por el mismo electorado. La asamblea de este sábado quiere ser un punto y aparte; está por ver si logra cerrar la crisis o solo taparla.



