No hubo color. Jannik Sinner firmó una de sus mejores actuaciones sobre hierba y arrolló a Novak Djokovic en la semifinal de Wimbledon: 6-4, 6-4, 6-4 en unas dos horas y veinte minutos. El número uno del mundo se clasifica así para la final del domingo, en la que defenderá su corona ante el alemán Alexander Zverev, según ESPN.

Un recital de saque y solidez

Sinner no concedió una sola grieta. Dominó desde el primer juego con un servicio demoledor (ganó el 88% de los puntos con su primer saque, con 16 saques directos) y salvó la única bola de rotura que afrontó en todo el partido, según Al Jazeera. Rompió el saque del serbio en cada set y administró la ventaja con una frialdad impropia de la trascendencia del duelo. Ni un set cedido en toda la tarde de la Pista Central.

La revancha del italiano

El triunfo tuvo, además, sabor a desquite. Djokovic había eliminado a Sinner en esta misma ronda del Abierto de Australia hacía apenas unos meses, y el italiano se tomó cumplida venganza en Londres, tal y como subraya la ATP.

Para Djokovic, con 39 años, fue un nuevo intento frustrado de seguir agrandando su leyenda en busca de otro Grand Slam. Llegaba tocado tras un desgastante partido de cuartos a cinco sets, y ante un rival en estado de gracia no encontró la manera. El serbio sigue demostrando una longevidad extraordinaria, pero la nueva generación aprieta cada vez más fuerte.

Cita con Zverev

En la final, el domingo, Sinner se medirá a Alexander Zverev, que superó en la otra semifinal a Arthur Fery. El italiano parte como favorito por su gran momento de forma y por un historial reciente muy favorable en los enfrentamientos entre ambos. Buscará su segundo título consecutivo en Wimbledon y reafirmar su reinado en lo más alto del tenis mundial.