El calor aprieta y el aire acondicionado se convierte en el gran aliado del verano, pero también en un sospechoso habitual cuando llega la factura de la luz. La clave para que no se dispare es sencilla: no cuesta lo mismo enfriar la casa a las cuatro de la tarde que a las nueve de la noche. Como recuerda Las Provincias, el precio de la electricidad cambia hora a hora, y este sábado hay tramos que conviene evitar.

Por qué la luz cambia de precio cada hora

Quien tiene la tarifa regulada (el PVPC, el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) paga la electricidad a un precio distinto en cada una de las 24 horas del día. Ese precio se fija en el mercado mayorista y Red Eléctrica lo publica la tarde anterior, sobre las 20:15. Depende de la demanda y de qué fuentes están produciendo: cuando hay mucho sol y poca demanda, la energía es barata; cuando cae la tarde, se va la producción solar y todo el mundo llega a casa, el precio se dispara.

Las horas caras y las baratas

El patrón de estos días de julio es bastante estable. Las horas más baratas suelen concentrarse en dos franjas: la madrugada (de 00:00 a 08:00) y, sobre todo, las horas centrales del día (aproximadamente de 13:00 a 17:00), cuando la fotovoltaica está a pleno rendimiento. Las más caras son casi siempre las de la noche, en torno a las 20:00-22:00, justo el momento en que más apetece poner el aire.

Como referencia, este mismo viernes el tramo más barato rondó las primeras horas de la tarde y el más caro se situó a última hora de la noche, con una diferencia de más de cuatro veces entre uno y otro. Los fines de semana, además, la luz tiende a ser algo más barata que los días laborables. (Los precios exactos del sábado se conocen la víspera a las 20:15, así que conviene consultarlos antes de programar los electrodomésticos).

Cómo enfriar la casa gastando menos

Más allá de elegir bien la hora, hay gestos que reducen el consumo del aire acondicionado sin pasar calor:

  • Ajusta la temperatura con cabeza. Poner el termostato en 25-26 °C en lugar de 22 o 23 marca una gran diferencia: cada grado de menos dispara el gasto. No hace falta congelar la casa para estar cómodo.
  • Aprovecha las horas baratas. Si vas a refrescar la vivienda, hazlo en las franjas económicas del día y trata de mantener el frescor después cerrando la casa.
  • Cierra el sol fuera. Baja persianas y toldos en las habitaciones que dan al sur y al oeste antes de que entre el sol directo. Una casa en sombra necesita mucho menos aire.
  • Ventila de madrugada. Abre ventanas a primera hora, cuando el aire de la calle está más fresco, y cierra a media mañana para conservar ese frescor.
  • Mantén los filtros limpios. Un filtro sucio obliga al equipo a trabajar más y a gastar más; limpiarlo con regularidad se nota en la factura.

Con un poco de planificación (la hora adecuada, la temperatura justa y la casa bien cerrada al calor), es posible pasar el verano fresco sin que la factura de agosto dé un susto.