El Mad Cool celebra este año su décima edición, y su tercera jornada, la del viernes, fue una buena muestra de por qué el festival de Madrid se ha ganado un sitio entre las grandes citas musicales de Europa. Una noche que, como resumía la crónica de la jornada, mezcló nostalgia, rebeldía y pop, con un cartel que saltaba de una generación a otra sin despeinarse.

De la leyenda a la última hornada

El escenario principal ordenó la velada como un viaje en el tiempo. Abrió Halsey sobre las 19:05, aportando el componente más pop y electrónico de la noche. Le siguieron los veteranos Pixies (hacia las 20:30), una de esas bandas que cimentaron el rock alternativo de los años ochenta y noventa y cuya influencia sigue viva en medio catálogo del indie actual.

El relevo lo tomaron los estadounidenses Kings of Leon (sobre las 22:15), con su rock de estadio de raíces sureñas, antes de que llegara el cabeza de cartel: Twenty One Pilots, que cerró la jornada ya de madrugada, pasadas las 00:25, según los horarios recogidos por Arepa Volátil y elDiario.es. El dúo de Ohio representa el reverso contemporáneo de la noche: una mezcla de rock, hip hop y electrónica que conecta con el público más joven.

Más allá del escenario grande

La programación no se agotaba en los titulares. En otros escenarios pasaron nombres como Interpol, referencia del indie neoyorquino de los 2000, o A Perfect Circle, además de una nutrida representación de propuestas emergentes y sesiones de DJ que estiraron la fiesta hasta bien entrada la madrugada. Esa convivencia de estilos y generaciones es, precisamente, una de las señas de identidad del Mad Cool.

Un aniversario de altura

La edición del décimo aniversario ha reunido a lo largo de sus jornadas a cabezas de cartel de primer nivel, como Foo Fighters o Florence + The Machine, según Infobae. Diez años después de su primera edición, el festival madrileño se ha consolidado como un imán para miles de aficionados y como una cita ineludible del verano musical español. La del viernes, con su salto del clásico al presente, fue una prueba más de esa ambición.