España ya está en semifinales del Mundial 2026 y su gran estrella no se esconde. Tras el ajustado 2-1 ante Bélgica, sellado por un gol de Merino en el minuto 88, Lamine Yamal habló con la seguridad de quien se sabe protagonista de su generación y lanzó un aviso claro a la Francia que espera en la penúltima ronda: si alguien tiene que tener miedo en este cruce, no es España.
El desafío de Yamal
Preguntado por el rival, el extremo del Barcelona no se anduvo con rodeos. "Si tienen que temer a alguien, es a nosotros", afirmó, según recogió ESPN. El joven fue más allá y se refirió al historial reciente entre ambas selecciones: España ya ha eliminado a Francia en las últimas grandes citas, y Yamal considera que las dos son "los dos mejores equipos" del torneo. "No tenemos ningún miedo", zanjó, en declaraciones difundidas también por Infobae.
Un historial que respalda las palabras
No es simple bravuconada. España viene de ganar a Francia en los duelos más recientes y de mayor peso. En la semifinal de la Eurocopa 2024, La Roja se impuso 2-1, en un partido en el que un jovencísimo Yamal firmó un golazo desde la frontal que dio la vuelta al mundo. Y en 2025, en la semifinal de la Liga de Naciones, España volvió a superar a los franceses en un duelo de altísimo voltaje. Ese bagaje reciente explica la confianza con la que el barcelonista encara el nuevo asalto.
Más que goles
Yamal, que a sus 17 años es ya una de las grandes atracciones del campeonato, no tuvo su noche más determinante ante Bélgica (rozó el gol con un disparo a la escuadra y acusó un golpe en la segunda parte), pero su influencia va mucho más allá del marcador: es de los jugadores que más regates completan del Mundial y el que más desequilibra cuando encara. Él mismo lo resumió en una frase que define su ambición: "Gané la Eurocopa metiendo un gol. Si gano el Mundial y no marco más, nadie me dirá nada".
El duelo ante Francia, con Kylian Mbappé al frente del rival, se presenta como uno de los platos fuertes del torneo: dos de las mejores selecciones del mundo y un pulso generacional entre dos de sus mayores estrellas. España, invicta y crecida, llega dispuesta a que las palabras de su joven estandarte se conviertan en hechos.



