El fin de cuatro décadas de compras sin arancel
Desde los años ochenta, cualquier paquete procedente de fuera de la Unión Europea con un valor inferior a 150 euros entraba al mercado comunitario sin pagar derechos de aduana. Ese privilegio, la llamada exención de minimis, dio lugar a un negocio multimillonario: Shein, Temu y AliExpress construyeron su modelo sobre el envío directo desde China al consumidor europeo, esquivando los aranceles que sí pagan los fabricantes y comercios locales.
Esa era termina. El Consejo de la UE acordó suprimir el umbral de exención y aplicar, desde el 1 de julio de 2026, un recargo de 3 euros por categoría arancelaria en cada envío de bajo valor. La medida es transitoria hasta julio de 2028, cuando entrará en vigor la reforma aduanera completa de la Unión.
Cómo funciona el recargo
La cifra parece sencilla, pero conviene fijarse en la letra pequeña: el recargo no es de 3 euros por paquete, sino por cada partida arancelaria distinta que contenga. Si un pedido incluye una camiseta y unos pantalones —dos categorías diferentes—, el cargo asciende a 6 euros; un tercer artículo de otra categoría lo eleva a 9. La obligación recae legalmente sobre el vendedor o la plataforma, pero los expertos advierten de que ese coste tenderá a trasladarse al precio final.
A ello podría sumarse, además, una tasa de gestión (handling fee) de 2 euros que algunos países —como Francia— ya aplican a nivel nacional y que Bruselas estudia armonizar para todo el bloque, aunque ese tramo todavía no está definitivamente cerrado.
Un alud de casi 6.000 millones de paquetes
La dimensión del fenómeno explica la reforma. Las aduanas europeas reciben unos 15 millones de paquetes diarios de fuera de la UE —cerca de 5.900 millones en 2025, cuatro veces más que en 2022—, y el grueso procede de China. La inmensa mayoría se sitúa por debajo de los 150 euros, es decir, casi todo el comercio electrónico transfronterizo. Esa avalancha desbordó unos controles aduaneros pensados para otra época, privó de ingresos a los Estados y generó una competencia que el comercio europeo considera desleal.
Qué cambia para el comprador español
España es uno de los mercados europeos que más paquetes de bajo valor recibe. El impacto dependerá del tipo de pedido: un envío con un solo tipo de producto pagará 3 euros; uno con artículos de varias categorías, múltiplos de esa cifra. Sumado a la posible tasa de gestión, un pedido modesto podría encarecerse en cinco euros o más, lo que relativiza el atractivo de precio que hizo populares a estas plataformas.
Bruselas defiende la medida por motivos de equidad con el comercio local, seguridad de los productos y recaudación. Sus críticos avisan de que el coste lo absorberá sobre todo el consumidor de rentas bajas, el que más recurre a estas webs. Mientras tanto, Temu y Shein ya construyen almacenes dentro de la UE para servir pedidos desde Europa y esquivar el nuevo régimen: si aceleran ese giro, el recargo podría notarse menos de lo previsto en el precio final. Lo que es seguro es que la era del paquete chino sin peaje ha terminado.



