La factoría de Mercedes-Benz en Vitoria-Gasteiz, uno de los grandes motores económicos de Euskadi, encara un momento decisivo. La planta recupera el tercer turno de producción y afronta el reto que marcará su próxima década: la electrificación, con el arranque de la fabricación de su nuevo modelo eléctrico VLE.

La segunda mayor fábrica de furgonetas de Mercedes

La planta alavesa es la segunda mayor fábrica de furgonetas de la marca en el mundo. De sus cadenas salen la furgoneta Vito, la familiar Clase V, la eVito eléctrica, la camper Marco Polo y diversos derivados, según el grupo Mercedes-Benz. El centro emplea de forma directa a alrededor de 5.000 personas y genera, según los cálculos del entorno industrial, decenas de miles de empleos indirectos en Álava y su área de influencia.

Con más de 70 años de historia a sus espaldas, la fábrica ha sido durante décadas un pilar de la economía vasca y un referente de la industria de la automoción en España.

Vuelve el tercer turno: unos 600 contratos

La buena noticia para el empleo llega con la recuperación del tercer turno de trabajo, suprimido en etapas anteriores de menor carga. La compañía ha confirmado su reactivación a partir del 13 de julio, lo que conlleva la contratación de en torno a 600 trabajadores, según Crónica Vasca. El refuerzo de plantilla responde al aumento de la demanda y a la preparación de la planta para los nuevos modelos.

El salto eléctrico: el nuevo VLE

El gran reto de fondo es la transición del motor de combustión al eléctrico. Vitoria se prepara para producir el nuevo modelo VLE, una furgoneta totalmente eléctrica construida sobre una plataforma diseñada específicamente para el vehículo de cero emisiones, cuya producción arranca en la factoría alavesa.

La apuesta convierte a Vitoria en una pieza clave de la estrategia eléctrica de Mercedes en el sur de Europa. La electrificación exige optimizar la eficiencia energética, la gestión de las baterías y la ligereza de los componentes, y supone una profunda transformación de los procesos productivos y de la cualificación de la plantilla.

Un pilar industrial en plena transformación

El doble movimiento —más empleo a corto plazo y un modelo eléctrico que mira al futuro— refleja el equilibrio que buscan las grandes plantas de automoción europeas: sostener la actividad actual mientras se reconvierten para un mercado que avanza hacia el cero emisiones. Para Álava, el futuro de la fábrica de Mercedes es mucho más que una cuestión empresarial: es uno de los grandes termómetros de la salud industrial del territorio.