El futuro de uno de los testigos más valiosos de la siderurgia asturiana se ha colocado en el centro de un pulso entre desarrollo industrial y conservación del patrimonio. La nueva ley de proyectos estratégicos del Principado, diseñada para atraer grandes inversiones, contempla un mecanismo que permitiría expropiar el histórico taller de Barros de Duro Felguera, en Langreo, según ha adelantado El Comercio.

Qué prevé la ley

La Ley de Proyectos de Interés Estratégico del Principado (conocida como ley PIER) fue diseñada para agilizar las inversiones consideradas clave para la región. La norma permite tramitar estos proyectos por la vía de urgencia, reduciendo los plazos administrativos habituales, y facilita el acceso a financiación autonómica.

Su punto más sensible es el régimen expropiatorio. El acuerdo del Consejo de Gobierno que declara un proyecto de interés estratégico puede incluir, a petición del promotor, la declaración de utilidad pública o interés social, con identificación de los bienes afectados y los efectos previstos en la legislación de expropiación forzosa. En la práctica, esto abre la puerta a expropiar suelo privado para sacar adelante una inversión declarada estratégica. La norma exige, eso sí, que los proyectos justifiquen su compatibilidad con la normativa de protección del patrimonio cultural.

Por qué afecta al taller de Barros

La pieza en disputa es el antiguo taller de Duro Felguera situado en la zona de Barros, en Langreo. La multinacional de defensa y tecnología Indra ha solicitado al Principado que declare estratégica su futura planta de vehículos blindados, que complementaría su factoría del Tallerón de Gijón, con ese taller como ubicación prioritaria.

El problema es que las negociaciones con Duro Felguera, propietaria del inmueble, no avanzan: ambas partes discrepan sobre el precio. En ese contexto, la declaración de proyecto estratégico permitiría sortear el desacuerdo y forzar la cesión del suelo por la vía de la expropiación. La presión es real: el municipio gallego de As Pontes figura como ubicación alternativa. El proyecto promete, según las cifras manejadas, más de un centenar de empleos directos en una comarca minera golpeada por el paro.

La polémica patrimonial

Frente al atractivo industrial se levanta el valor histórico del conjunto. El taller de ajuste fue construido a finales del siglo XIX por encargo de Duro y Cía. y conserva columnas de fundición, cerchas metálicas, cubierta en diente de sierra y fábrica de ladrillo visto, además de maquinaria histórica en su interior.

No es un caso aislado. Buena parte del conjunto de la antigua fábrica siderúrgica de La Felguera —pionera de la industrialización española desde mediados del siglo XIX— figura en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por el deterioro de unas instalaciones de gran valor técnico y artístico. Los defensores del patrimonio temen que la urgencia inversora se imponga sobre la conservación de un emblema de la memoria industrial del valle del Nalón.

El Principado, que defiende la ley como herramienta para reindustrializar las cuencas mineras, deberá ahora conciliar el impulso económico con las cautelas patrimoniales que la propia norma dice exigir. El desenlace marcará el destino de uno de los últimos vestigios en pie de la siderurgia langreana.