El campo vasco enciende las alarmas. Los ganaderos del País Vasco han denunciado la "grave" situación del sector de la carne, y muy especialmente del vinculado al sello de calidad Eusko Label, que en apenas unos años ha visto desaparecer una parte importante de sus explotaciones, según El Correo.

Un sello que pierde granjas

Los datos dibujan una sangría. Las explotaciones de vacuno acogidas a Eusko Label han pasado de 662 en 2020 a unas 455 en 2026, es decir, más de 200 granjas menos en un lustro, según recoge elDiario.es. El número de cabezas de ganado certificado ha caído en paralelo. Es una paradoja dolorosa: el distintivo que debía ser garantía de futuro se está quedando sin productores.

Eusko Label es la marca de garantía de los productos agroalimentarios vascos que cumplen determinados criterios de calidad y origen, gestionada a través de la fundación pública Hazi. La idea es que el consumidor pague un pequeño sobreprecio por un producto local y de calidad. Pero, según los ganaderos, ese sobreprecio no llega a compensar lo que cuesta producirlo.

Producir calidad y perder dinero

La organización agraria ENBA resume así el problema: los ganaderos de Eusko Label llegan a cobrar menos por su carne que quienes producen ganado genérico, sin sello, en otras zonas. A ello se suma el encarecimiento de los costes (piensos, energía, transporte) y una brecha creciente entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor final, que según datos del Gobierno Vasco ha aumentado en los últimos años, tal y como recoge EITB.

El resultado es una actividad al límite, con muchos ganaderos que apenas cubren gastos y otros que optan por vender terneros a terceros países ante la falta de rentabilidad en el mercado local.

El relevo que no llega

A la asfixia económica se une un problema estructural: la falta de relevo generacional. Una parte muy elevada de los titulares de explotaciones agrarias en Euskadi supera los 65 años, mientras que los menores de 40 son una minoría. Sin jóvenes dispuestos a coger el testigo, el cierre de granjas amenaza con volverse irreversible.

Qué piden

ENBA reclama al Gobierno Vasco que el plan sectorial de la carne, en tramitación desde hace tiempo, ponga por delante la rentabilidad del ganadero, garantice precios acordes con los costes de producir en una región de montaña y haga cumplir la ley de la cadena alimentaria, para que el margen no se quede solo en la distribución y la industria. De lo contrario, advierten, Eusko Label corre el riesgo de acabar certificando, sobre todo, la desaparición de quienes lo hicieron posible.