Cuando los aparatos se encarecen de golpe

A finales de junio, dos de los mayores fabricantes de electrónica de consumo subieron sus precios casi a la vez. Apple encareció sus portátiles y tabletas, y Microsoft anunció que su Xbox de entrada pasaba de 399 a 499 dólares. Ambas compañías apuntaron al mismo culpable: la escasez global de chips de memoria. Es la misma razón que explica por qué jugar, trabajar o comunicarse con un dispositivo nuevo va a costar más este año.

La IA devora los chips

El origen está claro. Samsung, SK Hynix y Micron —los tres fabricantes que controlan casi todo el mercado mundial de memoria DRAM— han redirigido sus líneas más avanzadas hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM), el tipo de chip que necesitan los procesadores de inteligencia artificial como los de Nvidia. La razón es puramente económica: según S&P Global, una oblea de HBM genera a los fabricantes varias veces más ingresos que una de DRAM convencional. Con ese diferencial, ninguno duda a qué cliente sirve primero.

El resultado es que la memoria convencional —la que va en teléfonos, ordenadores y consolas— se ha convertido en el pariente pobre. Sus precios subieron entre el 80 y el 90% solo en el primer trimestre del año, según la misma fuente. El cambio de fondo es enorme: hace unos años, los centros de datos consumían en torno a una cuarta parte de la DRAM mundial; en 2026, según IDC, se espera que superen el 70%.

Los grandes se salvan; los pequeños, no

Apple y Microsoft pueden subir precios y trasladar el coste al consumidor, además de contar con contratos de suministro a largo plazo. La historia es muy distinta para los fabricantes de móviles de gama media y baja —como TCL, Xiaomi, Oppo o Vivo—, que según IDC afrontan una fuerte compresión de márgenes: la memoria supone una parte sustancial del coste de un móvil y no tienen el músculo financiero para asegurarse el suministro con antelación. En el mercado de PC, los grandes ensambladores ya han trasladado subidas a sus distribuidores, y se prevé que el mercado de ordenadores se contraiga este año.

Quién gana y hasta cuándo

Los grandes beneficiarios son los propios fabricantes de memoria, que acumulan ingresos récord; Samsung, SK Hynix y Micron han llegado a declarar buena parte de su capacidad de 2026 «esencialmente vendida». También salen reforzados Nvidia y los diseñadores de chips de IA. En cuanto al alivio, no se espera pronto: el consejero delegado de Micron ha advertido de que la escasez se prolongará al menos hasta 2027, dado el tiempo que requiere levantar y certificar nuevas fábricas. Mientras tanto, el consumidor paga la factura en su próximo portátil, tableta, móvil o consola; y los fabricantes que no pueden competir por el suministro se enfrentan a algo más serio que un mal trimestre.