Normalmente, para tener un rincón con tu nombre en el Salón de la Fama del baloncesto hay que haber colgado las botas. Stephen Curry no las ha colgado y, aun así, ya tiene el suyo. Lo cuenta ESPN: el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame, en Springfield (Massachusetts), inaugura este viernes una exposición dedicada al base de los Golden State Warriors.

Lo que no había pasado en 75 años

El detalle que convierte la noticia en histórica no es que haya una muestra sobre Curry, sino cuándo llega. Según el Salón de la Fama, es la primera vez en sus casi 75 años de historia que dedica un espacio propio a un jugador todavía en activo. Lo habitual es lo contrario: el reconocimiento llega al final, cuando la carrera ya es un balance cerrado. Con Curry, el museo ha decidido no esperar.

Qué se podrá ver

La exposición se titula "Beyond the Arc" ("Más allá del arco", en alusión a la línea de triple que él ha convertido en su territorio). Reúne, entre otras piezas:

  • objetos de sus anillos de campeón y de su etapa olímpica,
  • equipación usada en partidos,
  • e imágenes de archivo que recorren su trayectoria, desde el prospecto al que casi nadie apostaba hasta uno de los jugadores más influyentes de su generación.

Por qué él

La elección no es caprichosa. Curry, que afronta su temporada número 18 en la NBA y es cuatro veces campeón, está considerado el jugador que cambió la forma de entender el baloncesto: llevó el lanzamiento de tres puntos del recurso ocasional al centro del juego, hasta el punto de que hoy equipos enteros se construyen alrededor de esa idea. Es, además, el máximo triplista de la historia de la NBA.

El presidente del Salón de la Fama, John Doleva, lo resumió así: Curry "no solo ha redefinido cómo se juega al baloncesto, sino que ha marcado también un modelo de lo que significa ser un referente ejemplar". El propio jugador reconoció que ver su historia contada mientras sigue compitiendo es algo "difícil de expresar con palabras".

Un homenaje en presente

Curry ha dejado claro que no piensa retirarse pronto: tiene intención de jugar al menos dos temporadas más. Y ahí está la rareza bonita de todo esto. El Salón de la Fama suele ser un lugar para mirar hacia atrás; en su caso, es un homenaje en tiempo presente a alguien que todavía puede añadir capítulos. La sala cuenta una carrera que, con permiso del propio protagonista, aún no ha terminado de escribirse.