Antes de encender nada, una idea sencilla que ahorra grados y dinero: es más fácil impedir que el calor entre que echarlo una vez dentro. Sobre esa premisa gira la mejor guía de verano para la casa, que resume elDiario.es.

Lo primero: bloquear el sol antes de que cruce el cristal

Una vez que el sol calienta la habitación, las cortinas ya solo frenan un poco un calor que ya está dentro. Por eso lo que de verdad funciona es interceptar la radiación en la ventana, y hacerlo a tiempo.

La estrategia depende de la orientación. Si la ventana mira al este, la urgencia es por la mañana; si mira al oeste, hay que cerrar a partir del mediodía; al sur entra sol muchas horas, y al norte casi nada de forma directa. Cada casa tiene su ritual según por dónde le entra el sol.

El color manda más que el grosor

Aquí está el error más común. Los tonos claros (blanco roto, beige, arena, grises suaves) reflejan la luz y absorben menos calor; los oscuros hacen justo lo contrario. Una cortina clara y de densidad media suele cumplir mejor que una gruesa y oscura, que puede acabar reteniendo el calor en lugar de dispersarlo.

Materiales como el lino funcionan bien en verano porque dejan pasar una luz difusa y permiten que circule el aire.

Qué hace cada tipo

  • Cortina fina de tela ligera: deja pasar mucha luz y bloquea poco calor.
  • Opaca (blackout): más espesa y con mejor reflexión, pero solo si es de color claro.
  • Estor térmico: tejido con aislamiento incorporado, el más eficaz y también el más caro.

Para la mayoría de casos no hace falta lo más sofisticado: una cortina clara de densidad media, bien colocada y bien usada, rinde de sobra.

El truco gratis: ventilar de noche, cerrar de día

La otra mitad de la ecuación es el aire. De noche o a primera hora, cuando fuera refresca, abra las ventanas y recoja las cortinas; busque corrientes entre aberturas opuestas para que salga el aire caliente acumulado. De día, con el sol fuera, cierre todo.

Combinar ambas cosas, sombra de día y ventilación de noche, es lo que de verdad baja la temperatura de una vivienda sin gastar un euro.

Errores que lo estropean todo

  • Dejar huecos: cinco centímetros de ventana sin cubrir por el lateral dejan entrar sorprendentemente calor. Tape bien los bordes.
  • Encerrarse a oscuras todo el día: cansa y no hace falta. Abra cuando ya no hay sol directo.
  • Confundir grueso con fresco: el peso del tejido importa menos que su color claro.

Qué esperar de esto

Seamos realistas: esto no es aire acondicionado. En un clima muy extremo y sin ventilación natural, no le librará del calor. Pero reduce de forma notable la entrada de sol y hace la casa mucho más llevadera durante una ola de calor. Y tiene una ventaja que ningún aparato iguala: es gratis y ya lo tiene puesto en la ventana.