La guerra por el mercado más caliente de la farmacia mundial se ha trasladado a los tribunales. Novo Nordisk, la danesa que fabrica Ozempic, ha presentado este martes una demanda en Nueva Jersey contra su gran rival, la estadounidense Eli Lilly, según informa elDiario.es.
Qué reprocha Novo Nordisk
La acusación es concreta: Novo Nordisk sostiene que Eli Lilly hace publicidad engañosa al afirmar que sus fármacos logran una pérdida de peso "significativamente mayor" que los suyos, y que lo hace apoyándose en estudios desactualizados. La danesa alega que los datos más recientes muestran una pérdida de peso comparable entre unos y otros, no superior como sugieren los anuncios de la rival.
Novo Nordisk pide al tribunal que impida esos anuncios, que obligue a Eli Lilly a una publicidad correctora y una indemnización económica cuya cuantía no se ha detallado.
Ozempic y Wegovy contra Mounjaro y Zepbound
El campo de batalla es la familia de fármacos GLP-1, desarrollados originalmente para la diabetes tipo 2 y hoy con una demanda enorme para tratar la obesidad. En un lado, Novo Nordisk con Ozempic (diabetes) y Wegovy (peso). En el otro, Eli Lilly con Mounjaro y Zepbound.
Es una competencia feroz, en precios y en percepción de eficacia, alrededor de unos medicamentos que se han convertido en un fenómeno global.
Una precisión sanitaria imprescindible
Conviene subrayarlo con claridad: Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound son medicamentos con receta, no productos de consumo libre. Su indicación exige una valoración médica individual y tienen efectos y contraindicaciones que corresponde evaluar a un profesional. Este artículo informa de un litigio comercial, no da consejo de uso de ninguno de ellos.
Y una segunda cautela, jurídica: lo que sostiene Novo Nordisk son alegaciones de una parte en una demanda, no hechos probados. Eli Lilly no ha respondido públicamente por el momento, y le corresponde defenderse en el procedimiento.
Por qué importa más allá del pleito
Este choque es una muestra de hasta qué punto estos fármacos han cambiado el negocio. Ya no es solo una carrera de laboratorios: la irrupción masiva de los GLP-1 está moviendo también a otras industrias. Este mismo periódico contó cómo la industria alimentaria ha empezado a reformular productos y a crear gamas etiquetadas para quienes toman estos tratamientos.
Que dos de las farmacéuticas más grandes del mundo se demanden por cómo se anuncian estos medicamentos da la medida del tamaño del pastel que se disputan. El desenlace lo decidirá un tribunal de Nueva Jersey.



