El conejo de monte, un animal que en buena parte de España está en apuros, se ha convertido en algunas comarcas en justo lo contrario: una plaga que se come las cosechas. Para plantarle cara, la Diputación de Albacete ha puesto sobre la mesa 500.000 euros en ayudas, según recoge Xataka.

En qué consiste la ayuda

El dinero va dirigido a las sociedades de cazadores locales, que son quienes hacen el trabajo de campo. Cada una puede solicitar hasta 9.000 euros para proyectos concretos de control de la especie. El plazo de solicitud está abierto del 21 de julio al 10 de agosto, y las actuaciones deberán justificarse antes del 31 de octubre de 2026. La línea provincial se enmarca, además, en un plan regional más amplio dotado con cuatro millones de euros.

El tamaño del problema

No es un asunto menor ni localista. Los daños del conejo se reparten por 364 municipios de Castilla-La Mancha, y la escala de las capturas lo dice todo: solo en 2026 se han atrapado ya más de 600.000 conejos en la región, casi un tercio de ellos en tierras albaceteñas.

Por qué hay tantos

La sobrepoblación no es casualidad. La fuente apunta a un origen estructural: los grandes monocultivos homogéneos, sin apenas lindes, muros de piedra ni diversidad de paisaje, crean el escenario perfecto para el conejo. A eso se suma la escasez de depredadores naturales (rapaces, zorros o el propio lince) que antes mantenían a raya sus poblaciones. Sin control por arriba y con comida abundante, la colonia se dispara.

El dilema del "después"

Aquí aparece la parte incómoda que plantea el propio titular de la información: una vez capturados, ¿qué se hace con cientos de miles de conejos? Las opciones que se manejan pasan por el consumo humano (la carne de conejo tiene salida comercial, siempre con animales sacrificados de inmediato y procesados en instalaciones autorizadas con garantías sanitarias), por su uso como alimento para fauna carroñera, o por el traslado de ejemplares vivos a zonas donde, al contrario que en Albacete, el conejo escasea.

Un equilibrio difícil

El caso resume bien una paradoja de la gestión de la fauna: la misma especie que en el sur se intenta recuperar para alimentar al lince, en los secanos manchegos se ha vuelto un problema agrícola. Los 500.000 euros son una respuesta urgente, pero el trasfondo (un paisaje agrario simplificado y sin depredadores) apunta a que, sin cambios de fondo, la plaga volverá cada temporada.