Francia vive jornadas marcadas por una doble tragedia: el calor extremo y los ahogamientos de quienes han buscado refugio en el agua. Las autoridades cifran en alrededor de una veintena las personas fallecidas por ahogamiento durante el fin de semana, muchas de ellas en zonas de baño sin vigilancia, según Al Jazeera. Otras fuentes ofrecen recuentos más conservadores: la agencia AP, recogida por GMA News, habla de 13 ahogados entre el domingo y el lunes, lo que mantiene cierta incertidumbre sobre la cifra exacta.
Buscar alivio en el agua, un riesgo mortal
Muchas de las muertes se produjeron en ríos y lagos donde no había socorristas, en un país donde los ahogamientos se dispararon durante los episodios de calor del año pasado. Las autoridades han advertido de que bañarse en zonas no autorizadas durante una ola de calor entraña un peligro real: las corrientes, el contraste térmico y la fatiga convierten un baño improvisado en una situación letal.
Un balance que va más allá de los ahogamientos
El calor deja también otras víctimas. En Carpentras, en el sureste, dos niños de 2 y 4 años fueron hallados sin vida dentro de un coche. En la región de Burdeos, varias personas de edad avanzada murieron por problemas de salud agravados por las altas temperaturas. La prensa internacional, como la CBC, eleva a al menos 18 los fallecidos por causas relacionadas con el calor en Francia.
Récords de temperatura y alertas rojas
Francia colocó decenas de departamentos en alerta roja, el nivel máximo, con previsiones que superan los 40 grados y noches que no bajan de los 20. París rozó su récord de junio, en torno a los 38 grados, según Météo-France, y ciudades como Burdeos batieron marcas históricas. El Gobierno francés llegó a restringir el consumo de agua y a alterar el horario de cientos de escuelas.
Un domo de calor sobre toda Europa
El fenómeno responde a un domo de calor alimentado por aire sahariano que se ha asentado sobre el continente, con las temperaturas más extremas concentradas en la península ibérica y Francia. Portugal y España rozaron los 44 grados. El Reino Unido vivió uno de sus días de junio más calurosos de los que se tiene constancia.
España, bajo su propia ola de calor
España no es ajena al episodio. La AEMET activó sus primeras alertas rojas del verano, con el País Vasco en riesgo extraordinario y temperaturas que alcanzaron los 40 grados en San Sebastián, más del doble de la media habitual para estas fechas. Trece de las diecisiete comunidades autónomas llegaron a estar bajo aviso naranja, y los servicios de emergencia permanecen en alerta por incendios forestales ante la sequedad de la vegetación.
Los expertos recuerdan que estos episodios, cada vez más tempranos e intensos, son coherentes con un clima más cálido, y subrayan la importancia de la prudencia ante el agua y de proteger a los más vulnerables.



