Europa vuelve a hervir. Un domo de calor instalado sobre el continente entre el 20 y el 23 de junio ha disparado los avisos rojos en España, Francia, Italia y Reino Unido, con previsiones que llegan a los 45 °C en Francia y los 39-40 °C en el sur de Inglaterra, según el Met Office británico. Es la segunda gran ola en apenas dos meses, y la respuesta mezcla ingenio doméstico con medidas de las administraciones.

Refugios climáticos: el modelo Barcelona

España presume de una de las redes pioneras de Europa. Barcelona afronta el verano con más de 500 refugios climáticos, cerca de un centenar más que el año pasado: bibliotecas, centros cívicos, museos, polideportivos, parques con sombra, patios de escuela y juegos de agua. El Ayuntamiento asegura que el 99,2 % de la población tiene uno a menos de diez minutos a pie. La gran novedad son los «microrefugios»: más de sesenta farmacias, comercios y entidades que ceden un rincón fresco y gratuito para sentarse un rato.

En paralelo, el Ministerio de Sanidad ha activado el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas, estructurado en zonas de meteosalud definidas por la AEMET. El mensaje de Sanidad es repetido: beber agua aunque no se tenga sed, esquivar el alcohol, la cafeína y el exceso de azúcar, refugiarse en sitios frescos y bajar el ritmo en las horas centrales del día.

Francia: duchas de niebla y prohibido el alcohol

Francia, uno de los países más golpeados, ordenó cerrar cientos de colegios y reforzó la vigilancia de las centrales nucleares. En la Torre Eiffel y otros puntos de París se instalaron estaciones de nebulización para refrescar a las colas de turistas. Además, el Gobierno prohibió beber alcohol al aire libre en las zonas de alerta roja y limitó el consumo en fiestas populares para no saturar a los servicios de emergencia. Se cancelaron trenes, conciertos y eventos deportivos.

Italia: parón laboral en las horas punta

Italia ha optado por proteger a quien trabaja a la intemperie. Alrededor de diez regiones —entre ellas Lacio, Toscana, Lombardía o Véneto— han firmado órdenes que prohíben el trabajo al aire libre de 12:30 a 16:00 en obras, campos y reparto los días de riesgo alto, según la plataforma Worklimate de INAIL y CNR.

Trucos de toda la vida

Más allá de los aires acondicionados, raros en buena parte de Europa, sobreviven las recetas de siempre. Pintar cristales y muros con cal, tiza o jabón es un clásico mediterráneo: la capa blanca refleja la radiación solar. La ciencia lo respalda; un encalado puede rebajar varios grados la temperatura de una superficie, y los expertos recuerdan que funciona mejor combinado con persianas bajadas y ventanas cerradas en las horas de sol.

Esa es justo la pauta que repiten el NHS británico y las autoridades sanitarias: cerrar ventanas, cortinas y persianas de día y abrirlas de noche cuando refresca; usar ventiladores solo por debajo de 35 °C —por encima, mueven aire caliente—; enfriar la piel con paños húmedos o duchas; y vestir ropa ligera y holgada. Pequeños gestos, repetidos en millones de hogares, que esta semana marcan la diferencia entre pasar el día o acabar en urgencias.