Buenas noticias desde Martorell en medio de un semestre gris para el automóvil europeo. Seat cerró la primera mitad de 2026 con un beneficio operativo de 122 millones de euros, más del triple que en el mismo periodo del año anterior: un incremento del 222%. El impulso llega, sobre todo, de la marca deportiva Cupra, que sigue tirando de las ventas del grupo español.
Un semestre a contracorriente
La cifra destaca aún más por el contexto. Su matriz, el grupo Volkswagen, atraviesa un momento difícil: el consorcio alemán vio caer su beneficio neto un 30,7%, hasta los 3.103 millones de euros, lastrado por la debilidad del mercado, la transición al coche eléctrico y la presión de la competencia asiática. Que la filial española reme en dirección contraria, con un salto de tres dígitos en su resultado operativo, es una rareza dentro del holding.
El motor Cupra
Detrás del buen dato está la apuesta por Cupra, la marca nacida de Seat que se ha convertido en su punta de lanza comercial. El consejero delegado, Markus Haupt, ha defendido que la compañía mantiene el rumbo pese a un entorno exigente, con la vista puesta en electrificar su gama sin renunciar a la rentabilidad.
Lo que está en juego
Seat afronta los próximos años con el reto de electrificar Martorell y sacar adelante modelos urbanos asequibles en un mercado que endurece las normas de emisiones. El beneficio del semestre da oxígeno, pero la salud del conjunto dependerá de que el grupo Volkswagen enderece su propio rumbo. De momento, la filial española aporta una nota positiva en unas cuentas que, a escala de grupo, siguen en números rojos relativos.



