La recuperación del lince ibérico, uno de los grandes éxitos de la conservación en España, tiene también su cara amarga. Una hembra reproductora, bautizada 'Urze', y dos de sus cachorros han aparecido ahogados en una balsa de riego revestida de plástico en Isso, pedanía de Hellín (Albacete).

Una pérdida grave para una población pequeña

No es un ejemplar cualquiera. 'Urze' era una de las dos hembras que criaban en los Campos de Hellín, un núcleo de apenas una veintena de linces. Perder a una hembra reproductora y a su camada de golpe es un golpe serio para una población en plena expansión, donde cada individuo cuenta. Su pareja, un macho llamado 'Libre', había muerto tiempo atrás atropellado en una carretera.

Balsas que se convierten en trampas

El punto negro son las balsas de riego forradas de plástico: sus paredes lisas e inclinadas impiden que un animal que cae al agua vuelva a salir. El fotógrafo de naturaleza Juan Fernández Quílez, que documentó el caso, las describe como "trampas mortales" para la fauna. No es un episodio aislado: un macho de la zona, 'Lucero', se ahogó de la misma forma hace cuatro años.

Soluciones que ya existen

Lo más frustrante es que el problema tiene remedios sencillos y baratos. Los conservacionistas reclaman instalar rampas de escape, mallas o plataformas flotantes en estas balsas, medidas que permitirían a linces, aves y otros animales salir del agua. La muerte de 'Urze' vuelve a poner el foco en una asignatura pendiente: que la recuperación del felino más amenazado de Europa no se malogre por infraestructuras agrícolas fáciles de corregir.