La historia de la medicina en Inglaterra podría tener que adelantarse un par de siglos. En la abadía de Cookham, en Berkshire, a orillas del Támesis, arqueólogos de la Universidad de Reading han encontrado un cementerio que apunta a algo insólito para su época, según recoge elDiario.es.
Qué se ha encontrado
El yacimiento, dirigido por el profesor Gabor Thomas, está datado en los siglos VIII y IX, es decir, unos 200 años antes de la conquista normanda de 1066. Lo llamativo son los restos óseos: muchos muestran señales de enfermedades graves y de lesiones, y también de cirugías e intervenciones hechas en vida.
Por qué podría ser un hospital
La pista está en quiénes aparecen enterrados allí. Las dolencias documentadas incluyen tuberculosis, cáncer e infecciones graves, además de lesiones incapacitantes. No son heridas de guerra ni golpes fortuitos de campesinos, sino cuadros que exigen cuidados continuados. Que tanta gente enferma acabara en este cementerio concreto, junto a una institución religiosa, sugiere que fueron llevados allí a propósito para ser atendidos. En palabras del propio equipo, los "enfermos y moribundos venían aquí para ser atendidos".
Lo que cambia
Durante mucho tiempo se ha dado por hecho que la medicina hospitalaria llegó a Inglaterra con los normandos, en el siglo XI. Cookham complica ese relato: sugiere que las abadías anglosajonas ya funcionaban como centros de cuidado organizado, con enfermería, cirugía y atención a los que se morían. No eran hospitales en el sentido moderno, pero sí algo más que un simple monasterio.
Lo que aún no se sabe
El propio Gabor Thomas deja abierta la gran pregunta: ¿quiénes eran estas personas? ¿Miembros de la comunidad monástica, vecinos de la zona, peregrinos que acudían buscando curarse? La respuesta está por venir. Pero el mensaje de fondo ya es potente: para leer bien el pasado no bastan los pocos documentos escritos que quedan. A veces, quien mejor lo cuenta son los huesos, si se saben escuchar.



