El tiempo no entiende de Modrić

Hay futbolistas que envejecen. Y luego está Luka Modrić. A los 40 años —una edad en la que la mayoría de sus contemporáneos llevan tiempo retirados o comentando en televisión—, el capitán croata sigue pisando el césped de un Mundial con la misma elegancia y precisión de sus años de dominio. No es nostalgia: es presente. El nacido en Zadar el 9 de septiembre de 1985 se ha convertido en uno de los jugadores de campo más veteranos en disputar una Copa del Mundo, solo superado en este torneo por Cristiano Ronaldo, según el recuento de TNT Sports.

Quinto Mundial y el club de los 200

Este torneo en Norteamérica es su quinta Copa del Mundo —2006, 2014, 2018, 2022 y 2026—, una cifra inédita para un futbolista croata. Y trae un hito mayúsculo: el 24 de junio, ante Panamá, alcanzó los 200 partidos con Croacia, según la FIFA. Solo otros tres jugadores en la historia del fútbol masculino habían llegado a esa marca: Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y el kuwaití Bader Al-Mutawa. Sus compañeros le entregaron una camiseta conmemorativa; difícil encontrar un homenaje más justo para el máximo internacional de la historia de su país.

De la final de Rusia a la leyenda

Para entender a Modrić en 2026 hay que volver a Rusia 2018. Con una Croacia que nadie esperaba en la final, el de Zadar fue la brújula de un equipo que eliminó a Argentina, a Rusia y a Inglaterra antes de caer ante Francia (2-4) en el partido decisivo. Aquella actuación le valió el Balón de Oro de 2018 —el primer jugador distinto de Messi o Ronaldo en ganarlo desde Kaká en 2007— y el premio al mejor jugador del torneo. Cuatro años después, en Qatar 2022, guio a su selección hasta el tercer puesto.

Entre medias, trece temporadas en el Real Madrid (2012-2025) en las que levantó seis Champions y cuatro Ligas, antes de fichar en 2025 por el AC Milan. Un palmarés que lo sitúa entre los grandes centrocampistas de la historia.

Por qué el fútbol todavía lo necesita

La pregunta no es cómo aguanta físicamente, sino por qué su selección sigue dependiendo de él. Modrić lee el juego antes de que ocurra, reparte con precisión y lidera con el ejemplo de quien lo ha visto casi todo. En una época de fútbol hiperfísico, sigue siendo la prueba de que la inteligencia y la técnica no caducan. A los 40 años, no defiende su legado: lo sigue ampliando.