Un mar cada vez más caliente
Los océanos vuelven a estar en el centro de la alarma climática. La temperatura de la superficie del mar ha alcanzado de nuevo valores récord a escala global, según los datos difundidos por los servicios climáticos y recogidos por Al Jazeera. No es un dato menor: el mar es el gran termostato del planeta. Se calcula que los océanos han absorbido en torno al 90% del calor extra atrapado por los gases de efecto invernadero, además de buena parte del CO₂ emitido. Cuando ese agua se calienta, el desajuste se nota en todo el sistema climático.
Qué es (y qué no es aún) El Niño
A ese fondo ya caliente se le suma ahora una previsión: la posible llegada de un nuevo episodio de El Niño. Se trata de un fenómeno natural que se origina en el Pacífico tropical, donde el agua se calienta de forma anómala, altera los vientos y redistribuye el calor por la atmósfera, empujando al alza las temperaturas globales. Conviene la cautela: por ahora los servicios climáticos hablan de previsión y probabilidad, no de un episodio confirmado ni de una intensidad concreta. Pero la experiencia enseña que un El Niño sobre un océano ya recalentado puede amplificar los extremos.
Corales, olas de calor marinas y pesca
Los efectos potenciales se conocen bien por episodios anteriores. El más visible son las olas de calor marinas —períodos de agua anormalmente cálida— que estresan a la fauna adaptada a rangos estrechos de temperatura. Los grandes perjudicados suelen ser los arrecifes de coral: cuando el agua se calienta en exceso, el coral expulsa las algas de las que vive y se produce el blanqueo, que puede acabar matándolo. Grandes El Niño del pasado, como el de 1997-1998, dejaron blanqueos masivos de corales en medio mundo.
La pesca también lo acusa: al cambiar las temperaturas, muchas especies se desplazan hacia aguas más frías, lo que altera las capturas y golpea a las comunidades que dependen de ellas, como ya ocurrió en el Pacífico oriental en anteriores episodios.
El telón de fondo: el clima que cambia
Ni el récord de temperatura del mar ni la amenaza de El Niño son hechos aislados. Ambos se enmarcan en el calentamiento global de origen humano: mientras sigan aumentando las concentraciones de gases de efecto invernadero, el océano seguirá acumulando calor. Sobre esa base más caliente, los fenómenos naturales como El Niño parten de un escalón más alto. Los próximos meses funcionarán, en cierto modo, como un termómetro de hasta dónde puede tensarse el sistema.



